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domingo, 6 de janeiro de 2013

DEU FUNVIC CICLISMO NA COPA AMERICA 2013


DEU      FUNVIC       CICLISMO        NA             COPA               AMERICA




 

Por GLOBOESPORTE.COMRio de Janeiro

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Pelo segundo ano consecutivo, a Copa América de Ciclismo foi embalada por sotaque argentino. Francisco Chamorro, campeão em 2012, faturou o título da competição pela terceira vez. O representante da equipe de Pindamonhangaba vive há 10 anos no Brasil. A competição reuniu 145 ciclistas, com um percurso de nove voltas e 110,5 km no Aterro do Flamengo, no Rio. A 13ª edição da prova marcou o início da temporada 2013 do ciclismo brasileiro
O ciclista argentino voltou a surpreender nas ruas do Rio de Janeiro. Após ficar no meio do pelotão durante praticamente toda a prova, Chamorro disparou com tudo no sprint final e venceu a disputa.
Breno Sidoti, campeão em 2011, e o companheiro de equipe Carlos Alexandre Manarelli, ambos do Pindamonhangaba, abriram uma vantagem expressiva em relação aos demais competidores ainda na metade da prova. Eles conseguiram até 30 segundos de vantagem sobre o pelotão, mas não foi o suficiente.
Nos últimos 5 km, Breno Sidoti foi alcançado pelos demais competidores do pelotão. Manarelli, por sua vez, seguia em vantagem, mas sofria com o vento contrário.
Não demorou muito para Alexandre Manarelli voltar a se juntar ao pelotão. Com a disputa em aberto nos metros finais, os experientes Nilceu Santos e Francisco Chamorro conseguiram chegar na frente nos últimos 400m, acelerando mais.
Nos metros finais, Chamorro aumentou sua velocidade e não deu mais chance aos demais competidores e, em um fim de prova emocionante, faturou o tricampeonato.
Efeito dominó
O ciclista Wagner Silva, da equipe de São Caetano do Sul, foi uma das vítimas do efeito dominó, muito comum em provas de ciclismo, onde o contato entre os atletas é constante. Natural de Campinas e criado em São José do Rio Preto, o jovem de 21 anos sofreu una queda ainda na primeira volta, ficando com algumas escoriações pelo corpo, no braço e na perna esquerda. Por sorte, não foi nada grave e ele já vai retormar os treinamentos amanhã.
- Os tombos são normais no ciclismo, já sofri quedas piores, a 75km/h e as escoriações foram mais profundas. Geralmente, conseguimos retornar, mas como esta é uma prova plana e muito veloz, não tem como voltar com chances de acompanhar o pelotão. - disse Wagner, que já passou pela equipe de Iracemápolis.
Luciene Ferreira vence disputa feminina
Com uma arrancanda nos últimos 300 metros, Luciene Ferreira Silva, de Pindamonhangaba, superou as rivais em uma disputa acirrada, com tempo de 1h00m15s747. A atleta olímpica Clemilda Fernandes, melhor brasileira do ranking mundial, correu sozinha e terminou apenas 4 centésimos atrás (1h00m15s753). A ciclista chegou a comemorar a vitória, erguendo os braços ao cruzar a linha de chegada e ficou inconformada com o resultado. Campeã da Copa América no ano passado, Valquíria Pardial, também de Pinda, levou a medalha de bronze, ao completar o percurso de três voltas e cerca de 37 quilômetros em 1h00m16s306.

fotos:  Luis Claudio Antunes/PortalR3

sexta-feira, 4 de janeiro de 2013

CICLISMO DE PINDA DISPUTA 13º EDIÇÃO DA COPA AMERICA


Ciclismo de Pindamonhangaba disputa a 13ª edição da Copa América de Ciclismo no Rio de Janeiro


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uis Claudio Antunes
Fotos: Luis Claudio Antunes/PortalR3
O time masculino do Team Funvic Pindamonhangaba (BrasilInvest/Marcondes César/Caloi/Gelog) será formado por Francisco Chamorro – atual campeão da prova – Nilceu Santos; Roberto Silva; Magno Nazaret; Alexandre Manarelli; Breno Sidoti; Flávio Santos e Ramiro Cabrera.
Juntos, Nilceu Santos; Francisco Chamorro e Breno Sidotti, conquistaram sete dos 12 títulos disputados até o momento na Copa América. Nilceu venceu em 2005, 2006, 2007 e 2008; Sidoti venceu em 2011 e Chamorro venceu em 2009 e 2012.
Se o time masculino está forte, o feminino também é um dos favoritos ao título. Valquiria Pardial; Luciene Ferreira; Fernanda Souza e a Camila Coelho, que fará sua estreia no Team Funvic, formarão o quarteto pindamonhangabense na prova. Pardial é a atual campeã da prova e Luciene Ferreira venceu em 2010.
Copa América
A 13ª edição da Copa América de Ciclismo acontecerá em um circuito no Aterro do Flamengo, no Rio de Janeiro. A largada do feminino será às 7h30 e a do masculino às 9h30.




quinta-feira, 3 de janeiro de 2013

LA DURA REALIDAD DE LA VIDA

LA VENGANZA DE LA VIDA, LA HUMILLACIÓN  HECHA  A MARCO PANTANI

En el Tour de 2000, Lance Armstrong dice que a Marco pantani le permitió ganar la etapa del Mont Ventoux, y así lo dijo en público. Pantani acusó a Armstrong de falta de respeto. El tejano replicó llamando "Elefantino 'Pantani - Dumbo - un apodo Pantani despreciado. A finales de 2002, su auto-percepción alterada tal vez por el abuso de drogas, tuvo una cirugía plástica para enderezar la nariz y el pasador de vuelta a sus oídos. Se convirtió en un aspecto similar pobre de sí mismo. Pero quizás sus acciones traicionado la profundidad de su dolor.



LA HUMILLACIÓN MUNDIAL  PUBLICA SUFRIDA POR ARMSTRONG

SOLO DOCE AÑOS DESPUÉS, DE LANCE ARMSTRONG SE DICE: Armstrong, como deportista, es un tramposo y debe pagar por ello,acabó arrastrado contra el pavimento que tantas veces devoró montado en su bicicleta, mordiendo el polvo, y metido en los más oscuros confines por la deshonra del dopaje. No hay cabida para el engaño en ningún deporte. Pero la Unión Ciclista Internacional (UCI), ya lo despojó de sus siete títulos en el Tour. AHORA EL GRAN CICLISTA SE QUEDÓ EN EL ANONIMATO



PERO ESES ACONTECIMIENTOS NO QUITA LO GRANDES HECHOS DE ESES DOS MONSTRUOS SAGRADOS DEL CICLISMO DE RUTA, NO DEJAN DE SER LOS HÉROES QUE SIEMPRE HAN DE SER.

MARCO PANTANI LA GLORIA Y LA MUERTE


Guillermo Ortiz: La gloria eterna de Marco Pantani

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Era uno de tantos italianos locos, criado a los pechos de Claudio Chiappucci en el mítico Carrera de los 80 y 90. En las carreteras, los tifosi pintaban “Gianni, facci sognare”, pero Gianni, el hierático Bugno, el atormentado Bugno, ese italiano con planta de suizo, solo podía pensar en cuántos Tours más se le escaparían. Era la hora del relevo. Berzin llevaba la “maglia rosa” y Miguel Induráin se retorcía en el Mortirolo y Santa Cristina mientras Marco, el desconocido Marco, volaba camino de Aprica para su primera gran victoria, la que le llevaría al pódium final en aquel Giro del 94, un escalador enjuto, con una coronilla impropia de un veinteañero, las orejas sobresaliendo como un Boris Karloff moderno, bailando sobre la bici y dejando atrás al viejo barbudo del tridente y la capa de diablo.
Empezaba el mito Pantani, confirmado después en el Tour, tercero tras el propio Induráin y el fugaz Piotr Ugrumov, continuado en 1995, otro año espléndido: dos etapas en Francia, incluida Alpe D´Huez, una medalla de bronce en aquel Mundial de Colombia en el que Olano demarró y Miguelón se quedó mirando a Pantani y aGiannetti con un gesto de “el que me cabree, todavía se va calentito a la cama”. Las lesiones de 1996, que no acabaron con él sino que le hicieron más fuerte, más calvo, más kamikaze… En 1997, otras dos etapas del Tour deUllrich y una nueva plaza en el pódium. ¿Qué hubiera sido del palmarés de Marco si se hubiera tomado medianamente en serio la contrarreloj?
Solo que Marco no pretendía ser serio. Marco pasaba de ser “Il Elefantino” para empezar a ser “Il Pirata”, pañuelo atado a la calva, demarraje improvisado en el primer repecho a la vista. Una especie de Bahamontestransalpino. Marco, en Montecampione, intentando dejar de rueda a Pavel Tonkov, el zar del Mapei, el máximo favorito, el año en el que por fin la general era algo más que un sueño. Marco demarrando y Pavel enganchado a la rueda hasta que de repente se despega diez metros, luego veinte, luego cincuenta y ya la gravedad hace el resto… Pantani hacia su primer Giro, el primero de muchos, apenas 28 años, la mejor edad para un ciclista. Un Giro, además, defendido con uñas y dientes en la última contrarreloj, la que llevaba a Lugano, el paso previo a la coronación en Milán…
… Y sin descanso apenas, entre celebración y celebración en Cesenático, de nuevo los Alpes, de nuevo el Tour. Pantani cayéndose y rindiéndose al dominio arrollador del jovencísimo Jan Ullrich hasta que de repente un ataque de rabia le obliga a demarrar en el Galibier, una tarde de perros, la lluvia y la niebla ocultando a los corredores, los comentaristas intentando entender qué demonios estaba pasando ahí, Marcos Serrano tirando de Escartín rumbo a Les Deux Alpes y Marco sumando minutos ante un Ullrich hinchado, descompuesto, el equipo esparcido por las montañas de la frontera suiza.
Pantani, el ídolo del pueblo. Pantani, el hombre espectáculo. Todos soñábamos con manejar una bicicleta como la manejaba él, siempre de pie, siempre moviendo desarrollo, siempre bailando como bailaría después Armstrong, como bailaría Contador… Veíamos una cuesta y nos creíamos Marco y luego el ácido láctico nos ponía en nuestro sitio. Pantani, campeón del Tour 1998. No estaba nada mal para un escalador al que los expertos solo colocaban como animador puntual. Por fin un escalador, el primero desde Perico Delgado en 1988, un nuevo motivo para esquivar la siesta en años de resaca para el ciclismo español.
Y entonces llegó 1999. El año de la consagración definitiva. Ullrich estaba gordo, fuera de forma, la rodilla pagando el sobre-esfuerzo. Pantani eligió el Giro de Italia para exhibirse de nuevo: una etapa, dos etapas, tres etapas, cuatro etapas… Oropa, Gran Sasso, Pampeago, Campiglio… casi diez minutos de ventaja sobre el siempre escondido Ivan Gotti cuando en la penúltima etapa, justo antes de empezar la penúltima etapa, a dos días de la gloria eterna, salta el hematocrito, el maldito hematocrito. ¿Cómo es posible que usara EPO un hombre que iba a ganar el Giro con una ventaja insultante, dispuesto a humillar de nuevo a sus rivales en Aprica, donde hiciera hincar la rodilla a Induráin cinco años atrás?
Y sin embargo, la sanción. Imposible correr con ese hematocrito por encima del 50%. Imposible tomar siquiera la salida: las cámaras buscando la imagen de un Pantani abatido, destrozado, apelando a oscuras conspiraciones como hacen todos los campeones descabalgados. Era el hombre destinado a la doble gloria: a la del triunfo y a la del cariño del público. Pocas veces ambas cosas se conjugan. Pantani era el anti-hombre Tour: delgado, pequeño, poco calculador. Representaba lo que todos buscábamos en un ciclista, representaba lo que todos imaginábamos cuando éramos niños y comprábamos aquellas tiras de fotos de Iñaki Gastón o Peio Ruiz Cabestany para ponerlas en nuestras chapas torcidas.
No pudo ser. El maldito “no pudo ser”.
La UCI no le dejó correr el Tour y enfrentarse con el primer Armstrong así que tuvo que esperar a 2000 para reivindicarse de nuevo: dos etapas de montaña, una de ellas, “cortesía” del americano, en un gesto que Pantani nunca entendió, que le sentó como una patada en el orgullo. Había ganado demasiado como para aceptar regalitos. No era el segundo plato de nadie. Marco contra el poderoso americano, la promesa de una rivalidad que no se produciría jamás: Pantani no volvió a correr el Tour. El calvo de la Mercatone aparecía y desaparecía y aquello era una canción de Kiko Veneno: “En un Mercedes blanco llegó, de lunares el pañuelo”.
La soledad y la rabia. Pantani, a sus 33 años, corrió un último Giro de Italia en 2003 y lo acabó en decimoctava posición. El otro “maldito” del ciclismo mundial, el enorme “Chava” Jiménez moría ese año en extrañas circunstancias y la miradas se centraban en Marco, en el niño Marco, sus depresiones, sus conspiraciones, su lucha contra el mundo. Marco en un hotel de Rímini, los pastilleros vacíos por los cajones, el corazón parado, estático, lleno aún de la cocaína que llegaba por las venas. La noticia con retardo y los rumores. No, no fue un suicidio. O quizá, sí. La autodestrucción no entiende de matices.
Pantani fue el ciclista “grunge”, el hombre que debió de haber corrido con camisa de leñador. Era nuestro ídolo, sin más. Nadie aceptó que pudiera ser un tramposo y desde luego él nunca soportó que se le tratara como tal. Era diferente, eso era todo. En la victoria y en la derrota. Un chico triste y solitario, como tantos de nosotros. Ese era su encanto: ser diferente y, a la vez, ser exactamente igual que cualquier aficionado.
FONTE http://www.jotdown.es/2012/03/guillermo-ortiz-la-gloria-eterna-de-marco-pantani/
FOTO http://www.flickr.com/photos/bilobicles/7091524611/lightbox/
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